Nicolas Appert

¿Sabéis que en Conservas Serrats debemos mucho a este señor tan serio? Se llamaba Nicolas Appert, era un repostero francés, y en 1810 tuvo la feliz idea de cocer unos alimentos, introducirlos en frascos de cristal, sellarlos con un corcho y alambre, y sumergirlos en agua hirviendo para completar su conservación.

Durand, conservero pionero

Aquello supuso el inicio de la técnica de conservar los alimentos, que ya no necesitaban de la congelación o el salazón para conservar intactas sus propiedades. Al método del envasado se le unió casi inmediatamente el enlatado. Esta vez fue idea de Peter Durand, un inventor británico que patentó la lata revestida de estaño. Posteriormente se añadió al agua de conservación cloruro cálcico  que elevaba la temperatura de cocción del agua por encima de los 100º. Esto aseguraba la esterilización del proceso, pero a menudo provocaba que las latas reventasen.

En 1874 se inventó  el proceso de recipiente cerrado, donde el vapor a presión sustituía al agua hirviendo, y por fin se solventó el problema de los estallidos de las latas. Un hito en la historia conservera, y un alivio para los trabajadores de las conserveras, ¡que ya no tenían que tirarse cuerpo a tierra después de cada explosión!

 

Pues en esas andábamos cuando un emprendedor catalán (antepasado de ya podéis figuraros quien) llamado José Serrats se estableció allá por 1850 en las inmediaciones del puerto de Bermeo y fundó una pequeña empresa conservera dedicada al salazón y a semiconserva de anchoas. Llegó a abrir varias sedes en diferentes puntos del País Vasco, ¡y consiguió hacerse con una pequeña flotilla para autoabastecerse! Hacia 1890 ya comenzó a exportar parte de su producción a Francia y Norteamérica

El origen

Desde entonces hasta ahora los artículos que ha comercializado Hijos de José Serrats  S.A. han ido creciendo, incorporando el Bonito del Norte, atún claro, mejillones, etc… Todos los productos que ya conocéis y disfrutáis en vuestras casas. Nos hemos ido expandiendo cada vez por más países e incorporándonos a otros formatos de venta como la tienda online que ya conocéis.

Como véis ha sido un paseo durante tres siglos diferentes siempre con la misma dedicación, amor a las conservas y a la calidad  de nuestros productos y esperamos durar al menos tres siglos más contando siempre con vuestra aceptación.

Bueno, una pequeña lección de historia nunca viene mal, así que esperamos que esta os haya gustado, ¡además así tenéis un buen tema de conversación cada vez que abráis una lata !

¡Un abrazo a todos, y feliz finde!

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