¡Pronto iremos a la lonja a por las primeras anchoas del año! Así es amigos, la semana pasada empezó oficialmente la campaña de anchoa y los arrantzales han empezado a salir a la mar para pescar esta joya del Cantábrico.

A estas alturas del año, todavía es pequeña para nosotros, ya que para elaborar nuestras conservas utilizamos anchoa de tamaño más grande, pero con el inicio de la campaña ya nos emocionamos y vamos «abriendo boca» para cuando llegue el momento en el que sean del tamaño adecuado. Entonces, los esperaremos en tierra con los brazos abiertos para elegir los mejores ejemplares y empezar a elaborar nuestras conservas y llevar a vuestras casas todo el sabor y las propiedades nutricionales de la Anchoa del Cantábrico.

Anchoa del Cantábrico, ¡la mejor!

¿Sabías que no todas las anchoas son iguales? La anchoa es un pescado emigrante, cuya denominación científica es “Engraulis” y dependiendo de la zona de captura su segundo nombre cambia y también la calidad de su carne. En Conservas Serrats solo utilizamos la “Engraulis Encrasicholus”, la de más alta calidad.

Nuestra anchoa ha sido pescada por la flota de bajura en el Cantábrico entre los meses de abril y junio, cuando está en su punto óptimo de grasa y sabor (aunque la costera empieza oficialmente el primer día hábil de marzo, es entre abril y junio cuando los arrantzales se centran en la anchoa).

¿Cómo elaboramos nuestros filetes de Anchoa del Cantábrico?

En Serrats elaboramos nuestras conservas de anchoa del Cantábrico siguiendo un minucioso proceso artesanal, aprendido y perfeccionado a lo largo de cinco generaciones. Una vez seleccionadas las anchoas en la lonja, las traemos a la fábrica e iniciamos el proceso de salazón.

Empezamos por quitarles tripa y cabeza, y a continuación vamos colocando las anchoas en barricas entre capas de sal. Finalmente, cerramos las barricas y las prensamos. Después, las dejamos reposar entre cinco y seis meses a una temperatura que oscila entre los 18 y 25 grados hasta alcanzar las propiedades y características típicas que todos conocemos: punto de textura, de sal, color marrón…

Pasado este tiempo, lavamos y secamos muy bien las anchoas para eliminar cualquier resto de sal. Después, abrimos las anchoas a mano, y una a una, para quitarles las espinas, cola y restos de piel.

De cada anchoa, salen dos filetes, perfectamente limpios, que introducimos, también a mano, en latas o frascos de conserva. Por último añadimos el aceite de oliva, ¡y ya están listas para pasar a su cierre y estuchado.

Ricas para el paladar y el corazón

Además de una delicia, las Anchoas del Cantábrico son una mina de oro nutritiva, muy rica en proteínas de gran valor biológico y grasas poliinsaturadas. Su carne apenas contiene hidratos de carbono y almacena hierro, sodio, potasio, fósforo, calcio y vitamina A y B.

Además de disminuir las grasas de la sangre, principalmente el colesterol, las Anchoas del Cantábrico evitan la agregación de plaquetas a las paredes de los vasos sanguíneos, por lo que tienen un papel destacado en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

En definitiva, ¡pronto llegará a nuestras lonjas todo un tesoro!

 

¡Comparte este post!