Hoy, desde nuestro rincón de nutrición y salud, queremos hablar de los síntomas de la celiaquía y su diagnóstico. Es nuestra forma de aportar nuestro granito de arena al Día Nacional del Celíaco, que se celebra cada 27 de mayo con el fin dar visibilidad y apoyo a las personas celíacas.

La celiaquía o intolerancia al gluten es una enfermedad intestinal crónica, que se da en individuos que están predispuestos genéticamente (en un porcentaje elevado) y que al ingerir gluten provoca una malabsorción de nutrientes a nivel del intestino delgado (daña la pared del intestino, y  estos daños provocan esa malabsorción).

El gluten es una proteína presente en la semilla de determinados cereales (trigo, triticales, espelta, derivados e híbridos de ellos, centeno, cebada y avena) formada por Gliadina y Glutenina y que le da consistencia, elasticidad y esponjosidad a la harina, panes y masas de estos cereales.

Síntomas de la celíaquía y diagnóstico

La ingestión de esta proteína por parte de personas intolerantes al gluten provoca:

  • malestar intestinal, distensión abdominal,
  • deposiciones frecuentes,
  • anemias de hierro por mala absorción del mismo,
  • (en niños) retraso del crecimiento y alteración del carácter,
  • eccemas,
  • cansancio,
  • estreñimiento,
  • dolor de cabeza…

La forma de llegar al diagnóstico es a través de varias pruebas:

  • Análisis de sangre buscando los marcadores que nos indican esa intolerancia (anticuerpos anti-gliadina, anticuerpos anti-transglutaminasa y anticuerpos antiendomisiales).
  • Biopsia de Intestino delgado (para ver las vellosidades).
  • Pruebas genéticas determinadas (genes HLA-DQ2 o DQ8) que en el caso de dar positivo es indicativo de enfermedad celíaca (casi al 100%).

Tratamiento de la intolerancia al gluten

La única forma de tratar la enfermedad celíaca y que no nos provoque ningún problema de salud es evitar el consumo de gluten por lo que está prohibido consumir:

  • Todos aquellos alimentos que contengan trigo, cebada, centeno y avena, como pan, pasta, galletas, pasteles, cereales, pan rallado…
  • Cerveza,
  • Alimentos procesados que contengan gluten (el 80 % lo llevan): embutidos, salsas, caramelos, snacks, helados…

Es muy importante leer bien las etiquetas para saber si contiene o no gluten. Hoy en día los alimentos procesados suelen poner ya si están libres de gluten. Además, a día de hoy se están haciendo más productos libres de gluten. Pero el problema es que son productos mucho más caros. Además, hay que tener cuidado con el consumo de algunos productos «libres de gluten»,  ya que pueden ser alimentos en general poco recomendables para la salud al considerarse alimentos procesados ( una galleta libre de gluten no tiene porqué ser una buena galleta).

¿Qué comer si somos intolerantes al gluten?

En general, las personas con intoleracia al gluten pueden comer un amplio abanico de productos naturales como frutas, verduras, pescado, carne, huevos, legumbre… Asimismo, pueden comer cereales que no contengan gluten como arroz, maíz, mijo, quinoa y trigo sarraceno (que aunque no son cereales se engloban en este grupo), sorgo… lácteos  y otros buenos procesados como las conservas de pescado. Siempre mirando las etiquetas para comprobar que se trata de lácteos y buenos procesados sin gluten.

Conservas sin gluten

Otras patologías relacionadas el gluten

Además de la celiaquía, existen otras patologías relacionadas con el gluten, pero que son diferentes:

  • Sensibilidad al trigo no celíaca. Tiene una sintomatología muy parecida a la intolerancia al gluten cuando ingieren alimentos que lo contiene pero no es una reacción autoinmune (como sí es el caso de la celiaquía) por lo que las pruebas diagnósticas de celiaquía suelen dar negativas, y tampoco es una alergia al trigo. El diagnóstico se suele hacer por exclusión de las patologías anteriormente citadas y su tratamiento también es la exclusión de la dieta del gluten, aunque en algunos casos pueden tolerar comer pequeñas cantidades de cereales que contienen gluten.
  • Alergia al trigo. En este caso lo que se produce es una respuesta desproporcionada del sistema inmune ante las las proteínas del trigo, que pueden llegar a comprometer la vida de la persona que la padece. En este caso, no se puede tomar trigo (solo trigo no el resto de cereales) de por vida.

 

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