La centenaria Gilda

No es un secreto que la Gilda es uno de nuestros aperitivos favoritos. Ya os hemos hablado de ella en otras ocasiones. De cómo pasa el tiempo para todos menos para ella, que sigue siendo una primera dama de las barras, y que el reventón de sabor en la boca crea adicción. Porque la Gilda se come a las bravas: abriendo la boca al límite, metiendo la gilda y sacando el palillo mondo y lirondo. También os hemos hablado del porqué de su nombre. Un tabernero donostiarra con mucho ojo y enamorado de la Hayworth, decidió llamarlo Gilda en honor al personaje que se quitó un guante y encandiló a medio mundo. Verde, picante y ardiente como la pelirroja, el pintxo tuvo una aceptación brutal, y aún hoy en día es una de las tapas más solicitadas. La versión de hoy es de Silvia, que disfruta y nos hace disfrutar jugando a las cocinitas y ha elegido la manera más sencilla y primigenia de disfrutar del pintxo. Simplemente una anchoa de calidad, unas guindillas de primera y unas aceitunas. ¿Gustáis? No tenía ninguna duda…

Ingredientes:

Preparación:

  • Ensartar en el palillo una aceituna, una anchoa y una guindilla en el orden que queráis
  • Regar con un hilito de aceite de oliva

¡Put the blame on Gilda!

 

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